El otro día decía un analista económico que se iba a dedicar a otros menesteres porque nadie podía imaginar que se llegase a la situación actual: empresas serias, solventes y conocidas sobrevalorando el precio de las acciones que compran a sabiendas de que lo hacen.
Los hilos del sector eléctrico, como pieza básica del energético, son movidas por manos muy poderosas. Que las constructoras entren en el pastel no es sintomático de la desaceleración del ladrillo sino más bien una prueba de que en estos años de crecimiento desmedido, han amasado patrimonios empresariales que les permiten lanzarse a grandes aventuras.
Yo me quedo con algo pasado por alto: desde los tiempos de la burbuja tecnológica no se había presenciado un pelotazo tan grande, es decir, unas acciones revalorizadas en 24 horas de esa forma.
Saludos
La energía más limpia es la que no se consume