Cuando se adquiere un inversor, una de las características que hemos de controlar es el nivel de sobrepotencia que aguanta. Así, por ejemplo, un inversor conectado a una carga inductiva puede que tenga que ser capaz de soportar durante unos segundos potencias varias veces superiores a su P nominal. Eso nos informará sobre el tipo de sobrepotencia sobre la nominal que soporta este componente.
Para conexión a red, aunque sea frecuente, por conservador, elegir una potencia del inversor algo más elevada que la del campo de paneles, no es conveniente pasarse al sobredimesionar por las pérdidas que se generarán, que aumentan a medida que aumenta tal sobredimensionado (recomiendo que estiméis unas pérdidas económicas del 1% para una instalación de 100kW a lo largo de 25 años).
Energéticamente, lo más adecuado sería incluso que la potencia nominal del inversor no alcanzase a la de los paneles (0,7- 0,8). En nuestro país con tal dimensionado se correría un grave riesgo en invierno, los días claros, pero en climas con temperaturas más homogeneas puede ser la solución ideal y hará aumentar la PR hasta algunos puntos.
No obstante lo anterior, los inversores de hoy comienzan a ofrecer buenos rendimientos en cuanto trabajan por encima del 10% de su potencia (rendimientos superiores al 80%), lo cual puede justificar el diseño más conservador de la instalación.
En cualquier caso, me da la impresión de que la pregunta de solarenergía iría más bien por: ¿qué sucede si una instalación de 100 kW vuelca a la red en algún momento más de 100 kW? ya que una cosa es la potencia nominal del inversor y otra la potencia nominal de la instalación. La respuesta en tal caso es que nunca debe suceder eso y que la instalación se debe dimensionar para que no ocurra.
Saludos
La energía más limpia es la que no se consume