Hay que transmitir, por tanto, a la sociedad y a las
administraciones que el desarrollo económico puede
ser compatible con la sostenibilidad. Para ello, en
marcos reguladores liberalizados, la regulación económica
debe, entre otras cosas, establecer mecanismos
para internalizar los costes sociales en los precios
de la energía y fomentar una nueva cultura del
ahorro energético.
Un informe de la Comisión Europea, publicado
el año 2008 con ocasión de la presentación de la
propuesta
de Directiva de renovables, realiza un análisis
comparativo de la efectividad y la eficiencia de
los distintos marcos reguladores existentes, y señala
a España como país de referencia. El éxito español
se basa, entre otros aspectos, en una estable, predecible
y rentable retribución, derivada del marco regulador,
y en una objetiva y transparente regulación
del acceso y conexión a la red.