Un cuestión de confianza
A veces parece como si esto estuviera perdido.
La seguridad jurídica cede al interés general
La confianza legítima no nos ampara porque el riesgo regulatorio era cierto y previsible.
Así se expresan los Tribunales.
Con esas cartas en la baraja parece como si el Ministerio de Industria pudiera hacer lo que le viniera en gana con las tarifas porque motivación tampoco le falta: la remuneración debe ser razonable. Un motivo lo bastante sujetivo y maleable para que todo sea posible y a este se suma otro no menos contundente: el sistema eléctrico se dirige a la ruina y no vamos a tener dinero para pagar.
¿Dónde están las fisuras?
Quien no conozca las respuestas es posible que no pueda dormir bien.
Tal como alimentan sus cuerpos con riqueza robada, así alimentan sus mentes con conceptos robados, y proclaman que la honestidad consiste en negarse a saber que están robando (Ayn Rand).